Cómo desarrollar la app perfecta y conseguir que fracase en un tiempo récord

Teniendo en cuenta que 2017 terminó con más de 2,2 millones de apps disponibles en la App Store de Apple o con más de 3,5 millones de aplicaciones en Google Play, está claro que los desarrolladores tienen que hacer verdaderos esfuerzos por destacar en un mercado tan atomizado. Además, si tenemos en cuentas los datos de Statista, sólo el 37% de los usuarios que descargan una app siguen usándola un mes después, pero si avanzamos en el tiempo, tres meses después de la descarga, sólo dos de cada diez usuarios la sigue teniendo en su dispositivo.

Todo el mundo da por hecho que los fabricantes más importantes cuentan con un equipo de calidad que valida todos los productos y que prueba cada solución antes de que salga al mercado”, asegura Alberto Moreno, director de calidad de Funciona, (www.funcionasi.es), consultora digital española con oficinas en EEUU, Dubái y Colombia. “Sin embargo, es más complicado encontrar este tipo de departamentos en empresas medianas y pequeñas y eso supone una verdadera barrera a la hora de competir en un mercado en el que existen tantas posibilidades”.

Precisamente, con el objetivo de evitar precisamente este tipo de quejas por parte de los usuarios, Funciona ha creado un departamento específico de calidad con el que se garantiza que cualquier aplicación desarrollada por la compañía cumple con los exigentes estándares normativos, así como que ha sido probada siguiendo las estrictas políticas de experiencia de usuario que marca la consultora, de forma que la satisfacción del usuario se consiga desde el mismo inicio del proceso de diseño de la app.

Foto: Freepik

Los errores más habituales en los que suele caer un desarrollador y por lo que sus apps fracasan en un tiempo récord.

Además, Funciona, ha recopilado los errores más habituales en los que suele caer un desarrollador y por lo que sus apps fracasan en un tiempo récord:

“Hago lo que quiero”: en muchas ocasiones, el desarrollador no presta suficiente atención a lo que realmente necesita su cliente, por lo que acaba entregando aplicaciones que no cumplen con las funciones necesarias.

“El diseño es una ciencia aunque nadie lo entienda”: cualquier app debe ser probada por usuarios similares a los que van a utilizarla. Puede estar perfectamente diseñada pero si el usuario no entiende cómo navegar, como acceder a ciertos servicios o para qué sirve lo que está usando, lo único que conseguiremos es que se frustre y deje de usarla.

“Yo marco los estándares”: este es uno de los errores más frecuentes por parte de los desarrolladores menos profesionales, que creen que los usuarios van a entender de la misma forma que ellos cómo rellenar formularios. Por ejemplo, a la hora de poner la fecha de nacimiento, no especifican si hay que poner guiones o barras o las dos últimas cifras del año o si el formato de la fecha que se usa es el estándar americano (mes, día, año) o el español (día, mes, año).

 “Android es lo más y el resto no interesa”: si bien es cierto que la mayoría de los usuarios de apps acceden a ellas desde el teléfono o la tablet, no todos utilizan el mismo sistema operativo, por lo que de nuevo, es necesario conocer muy bien qué tipo de personas van a utilizar la aplicación antes de diseñarla para que esté disponible para todos y podamos aprovechar las especificaciones técnicas y diferenciadas que cada dispositivo y sistema ofrece.

 “Que se preocupe él de sus datos”: el próximo mes de mayo entra en vigor el Reglamento Europeo de Protección de Datos, que incorpora unas restricciones de uso de los datos a las que la mayoría de empresas españolas no han prestado aún la suficiente atención. La nueva legislación prevé multas administrativas de hasta 20 millones de euros, por lo que aunque todas las apps que recogen datos personales de los usuarios que las utilizan ya deberían estar preparadas, aún quedan unos meses para adaptarlas en caso de que esto no ocurra aún.

Imagen de Portada / Freepik

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