La importancia de tener un buen seguro de Responsabilidad Civil

Muchos empresarios realizan su actividad económica sintiéndose protegidos en todo momento, ya que tienen contratadas pólizas aseguradoras para sus establecimientos y vehículos. Sin embargo, existen ciertas ocasiones en las cuales el seguro no cubre algunos incidentes fortuitos imprevistos. Por ejemplo, ¿qué podría pasar si el cliente de una panadería se tropieza con el suelo debido a su mal estado y se rompe la pierna o si un comprador ingiere un producto de dudosa calidad y debido a eso sufre una intoxicación alimentaria? Se trata de situaciones poco habituales, pero probables. En este caso convendría tener un seguro responsabilidad civil autónomos que aporta tranquilidad al tomador puesto que previene las pérdidas económicas que pueden causar las consecuencias de las mencionadas situaciones. Asimismo protege a la empresa de posibles riesgos que pueden derivar en una serie de reclamaciones que dan mala imagen y reputación a la compañía.

Un empresario o autónomo puede ocasionar daños a terceros por muy diferentes razones (acción, omisión o negligencia) y todas ellas tienen consecuencias penales o civiles, es decir, son delitos de diversa índole. No es necesario que los posibles accidentes sean provocados; de hecho, es muy común que surjan contratiempos inesperados ya que no se puede controlar todo lo que ocurre alrededor.  Por ello, es necesario tener protección y tranquilidad ante las adversidades que puedan afectar a la propia figura del contratante o a su empresa.

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Es necesario tener protección y tranquilidad ante las adversidades contratando un seguro de responsabilidad civil ajustado a las necesidades del negocio.

Es cierto que es imposible evitar las posibles situaciones que puedan suceder, pero contratando un seguro de responsabilidad civil ajustado a las necesidades del negocio, se pueden prevenir las consecuencias. Póngase por ejemplo el caso del hombre que se rompió la pierna en la panadería. Éste exigiría una indemnización por los daños causados, por los días de baja y por los gastos médicos, lo que ascendería a una cuantía bastante elevada. Todas estas reclamaciones y los daños tendrían que ser abonados por el propietario de la tienda, que es responsable del incidente directa o indirectamente, a no ser que éste cuente con un seguro de responsabilidad civil que se haga cargo de los gastos pertinentes.

Algunas empresas que ofrecen seguros de este tipo brindan las siguientes prestaciones a sus clientes: perjuicios causados a terceros que tengan origen la vivienda asegurada o su uso; perjuicios ocasionados por el asegurado a terceras personas dentro o desde la vivienda, en el caso de contratar el mobiliario; y aquellos que tengan como origen el mobiliario o su uso.

Otros ejemplos más graves, cubiertos por un seguro de responsabilidad civil profesional, son aquellos que pueden provocar daños económicos, patrimoniales o físicos a terceras personas. Es posible actuar de manera deshonesta sin proponérselo por un simple fallo, puesto que cualquier persona se expone a cometer algún fallo en su trabajo, lo que podría conllevar demandas siempre indeseadas. Un abogado se puede equivocar al presentar la documentación de un juicio y que, por ese motivo, el cliente perdiera la sentencia; o un médico puede confundir ciertos síntomas de un paciente y recetarla una medicación inadecuada. Todo ello quedaría cubierto por la antes mencionada póliza.

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  1. Así es, prevenir siempre es mejor ante los posibles incidentes que se pudieran producir en la empresa o con el vehículo. De no tenerlo los gastos pueden ser excesivos, mientras que al tomar esta precaución sería el seguro quien se haga cargo.

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