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Consejos para negociar la deuda de tu empresa

Consejos para negociar la deuda de tu empresa

Ser empresario conlleva muchos riesgos. Mantener una empresa a flote no siempre es fácil y en muchas ocasiones nos vemos obligados a buscar financiación externa para poder sobrevivir. Esto, indudablemente, lleva asociada una deuda y esa deuda, en ocasiones, puede resultar muy pesada para el panorama laboral. Frente a un momento duro, siempre podemos negociar la deuda de nuestra empresa. No es algo sencillo, pero tampoco imposible. Te damos algunos consejos que podrían serte de utilidad.

Negociar una deuda

Cuando nos referimos a una negociación de deuda, estamos hablando de un proceso extrajudicial mediante el cual acudiremos a nuestro acreedor para proponerle nuevas formas de cumplimiento de nuestra obligación de saldar una prestación.

No es nada nuevo, lo cierto es que tanto los bancos como otros agentes de financiación pueden prestarse a renegociar una deuda cuando esta resulta difícil o imposible de asumir tal y como se pactó en un inicio. Ahora bien, es necesario sentarse y exponer la situación de nuestra empresa de una forma realista, con todos los datos.

Una buena herramienta para poder negociar la deuda de una empresa sería el pool bancario. Se trata de un informe, en papel o formato digital, en el que se detallan todos los productos de financiación de una empresa.

Suele ser un documento imprescindible para compañías financieras cuando las empresas solicitan sus servicios. Podemos decir que este pool bancario es un documento que evalúa el riesgo bancario de un negocio en el momento en el que se emite. De esta forma, se podrá ver fácilmente si la empresa puede recibir más financiación o una renegociación de la deuda actual.

Cambiar condiciones de la deuda

¿Es posible cambiar las condiciones de una deuda? Sí, es posible. Este tipo de negociaciones se realizan cuando las empresas no han entrado en estado de insolvencia, pero aun así es cada vez más complicado para ella hacer frente a las cuotas de mensuales de un préstamo. Se trataría de negociar nuevas condiciones que permitieran bajar la cantidad a pagar en cada cuota.

¿Cómo se consigue? Principalmente se consigue alargando el plazo de amortización. Esto permitiría que la cuota mensual bajara hasta un 50%. En resumen, se paga menos, pero se tarda mucho más tiempo en liquidar la deuda contraída.

Solicitar carencia de capital

Hay agentes de financiación que contemplan tiempos de carencia. Se trata de un periodo de tiempo (normalmente son unos meses) en el que solo se pagará la cantidad que corresponda a los intereses que genera el préstamo que ya se contrató en su momento. Esto reduciría muchísimo la cuota mensual, pues no se abonaría nada al capital.

¿Para qué se solicita una carencia de capital? Los tiempos de carencia de capital se suelen solicitar para ganar un poco de tiempo. Si la empresa está pasando por meses duros, es una buena herramienta para poder salir de otras deudas e incluso buscar otros métodos de financiación.

La refinanciación de una deuda

Es una de las opciones más complicadas, pues en este caso estamos hablando de cambiar un contrato ya firmado previamente. Se cambiaría el contrato del primer préstamo por otro más beneficioso, de esta forma el nuevo crédito extinguiría el anterior.

Este tipo de cambios se suelen hacer básicamente por dos motivos: porque actualmente existen nuevos productos financieros más provechosos o ante el riesgo de insolvencia de una empresa. Además, este tipo de refinanciaciones se pueden solicitar a los acreedores originales o buscando una nueva entidad financiera.

Reunificar la deuda

La reunificación de una deuda es interesante cuando se tienen múltiples deudas en diferentes lugares. En este caso se trataría de solicitar un único préstamo que pague todas las deudas. ¿Por qué optar por esta vía? Porque en este caso, al recibir un único préstamo, se saldarían deudas cuya cuota mensual podría ascender a cantidades mayores que las la cuota de este nuevo préstamo que las cubriera todas.

Acudir a una consultora

Como vemos, hay muchas formas diferentes de renegociar una deuda. No obstante, como comentábamos al principio, es necesario realizar un estudio sobre la situación financiera real de la empresa. En este caso, acudir a una consultoría empresarial podría ser la opción más interesante desde un principio. Empresas especializadas en refinanciación de deudas empresariales.

Este tipo de consultoras se encargarán de asesorar al empresario realizando un plan de viabilidad de la empresa. También pueden realizar una implementación de estructuras financieras necesarias para que la empresa salga adelante.

Al estudiar minuciosamente las cuentas, una consultora podría analizar también las condiciones financieras mejorándolas con los productos financieros que existen actualmente en el mercado. Se encargarán de estudiar los productos financieros por nosotros: préstamos hipotecarios, préstamos con garantías, préstamos, préstamos participativos, créditos, avales, leasing, confirming y otros productos financieros.

En resumen, aunque una empresa puede negociar por sí misma las condiciones de pago con su acreedor, una consultora cuenta con una plantilla de especialistas financieros que podrán facilitar muchísimo las cosas.

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