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El consumo sostenible de energías

El consumo sostenible de energías

Si algo es importante resaltar de la actualidad, es que cada día la sociedad toma mayor consciencia acerca del consumo sostenible de la energía.

Cuando hablamos de consumo sostenible, estamos refiriéndonos a una forma específica de consumo, en la que se pone de manifiesto el sentido común en el uso de los bienes y servicios necesarios para consolidar una mejor calidad de vida, pero considerando de manera importante la reducción de materiales tóxicos y las emisiones de desechos, al igual que el uso eficiente de los recursos naturales.

En general, consiste en una serie de pequeñas acciones con el poder de contribuir a evitar afectar y comprometer, de manera negativa, el futuro de las nuevas generaciones.

Y es que, las energías que forman parte del estilo de vida actual, provienen de fuentes altamente contaminantes, como la de los hidrocarburos o la eléctrica, que tradicionalmente se obtienen a costa del daño a una buena parte del ecosistema. Adicionalmente, la mayoría de los equipos, herramientas y objetos de uso diario, tanto personal como de función decorativa o estética, están relacionados con la explotación de los recursos naturales referidos.

En cuanto a las formas de obtener energía limpia, proveniente de fuentes inagotables, como el sol o el viento, aún no se han masificado lo suficiente como para aminorar la producción de las formas de energía clásicas. Sin embargo, es un asunto en el que se está avanzando.

El consumo sostenible de energías

Cómo contribuir al consumo sostenible de energías

Al consumo sostenible de energía se puede contribuir con pequeñas acciones, desarrolladas desde la cotidianidad.

La mayoría implican un cambio de mentalidad de los miembros del hogar o de la oficina. Pues, para que el consumo sostenible de energías sea exitoso, este debe darse tras una decisión personal, ya que se debe adoptar como un modo de vida.

Veamos entonces algunas acciones importantes con las que podemos contribuir de manera significativa en el consumo sostenible de energías, sin renunciar a nuestra calidad de vida:

1.- Monitorear el consumo de calefacción en la vivienda

Si vives en un edificio y el pago de la calefacción se hace de manera conjunta, lo ideal es que centralices tu consumo para que así se pueda monitorear el mismo, y por ende, corregir los derroches de energía.

Hoy en día la tecnología ayuda a que esto sea posible, de manera que solo pagues lo que realmente estás consumiendo. Un buen ejemplo de esto son los repartidores de costes, los cuales permiten individualizar el consumo de energía.

De acuerdo a las estimaciones del Instituto para la diversificación y el ahorro de energía, existe un promedio de ahorro en la facturación que ronda el 30% en las viviendas que cuentan con tecnologías como la anterior.

Por otro lado, el monitoreo del consumo de energía ayuda a consolidar estrategias de acuerdo al comportamiento que se vaya teniendo en el hogar, y según el uso que se le dé.

Si bien es cierto que hay actividades puntuales, de las que no se puede prescindir. Como el uso de la nevera y el encendido de bombillas durante la noche, en espacios donde se requieren para la realización de una actividad concreta. Existen ventajas que se pueden aprovechar para garantizar un consumo sostenible y responsable de la energía.

2.- Unirse a la cultura del autoconsumo de energía

En la actualidad, los avances tecnológicos permiten que podamos acceder a herramientas que nos ayudan con la tarea de contribuir a consolidar una cultura de consumo sostenible, así como más responsable, de cara a las futuras generaciones.

La transición energética de manera particular, ya es posible, no solo para las casas, sino para los negocios. De hecho, la energía fotovoltaica recogida a través de paneles solares, se ha convertido en una de las herramientas más poderosas con las que cuentan las sociedades en estos momentos para deslindarse en lo posible del sistema eléctrico tradicional y constituir un sistema de autoconsumo, con un tipo de energía limpia y sostenible.

En la actualidad las proyecciones con este tipo de energía indican que en los hogares y negocios puede lograrse un ahorro significativo de hasta 70% de la facturación, lo que repercute de manera positiva en las finanzas familiares.

Existen empresas que ayudan a la instalación de los paneles, a la vez que proveen acompañamiento técnico y asesoría. La más destacada es Isla Solar, que proporciona un proceso de instalación rápida, un equipo de técnicos a disposición, además de la capacidad de innovación en la que se involucra al cliente.

Las anteriores alternativas están logrando un auge importante, ya no solo en zonas aisladas o en lugares agrícolas, sino en las ciudades, donde cada vez se suman más personas comprometidas con el consumo sostenible de la energía.

3.- Adquirir productos ecológicos y material reciclable

Las generaciones del presente, tienen la responsabilidad de mejorar los hábitos de consumo para dejar un legado importante a las generaciones del futuro. Es por ello, que la acción de comprar tiene que ser un acto consciente en el que exista la responsabilidad por contribuir al cuidado del planeta.

¿Cómo hacer esto? Adquiere productos de material reciclado, que a su vez sean reciclables, hechos de manera local, que no sean producto de un sistema de producción en masa con un impacto negativo sobre el medio ambiente.

Dicha acción incluye tanto bolsos, como carteras, lapiceros, cuadernos, entre tantos productos y herramientas que son de uso personal y cotidiano. Al hacer un cambio en su adquisición, es decir, cambiar los elaborados con materiales tradicionales altamente contaminantes, por los construidos a partir de material ecológico, como parte de la producción local y en talleres sociales. Se logra un aporte bastante significativo.

Reducir, reusar, reciclar

Estas tres “R” se originaron a raíz de la necesidad de concientizar sobre las prácticas cotidianas y de consumos que están llevan al planeta a un posible caos ecológico.

Son acciones cotidianas que impulsan a:

• Reducir, disminuyendo el consumo no consciente de productos, alimentos y demás bienes que posteriormente van a parar a los mares o montañas, donde afectan de manera directa todo el ecosistema, y en especial, la vida de los animales.

• Reusar, dándole una nueva oportunidad a los productos y herramientas que ya tenemos en casa, de manera que no vayan a dar directo a la basura, una vez creamos que no tienen utilidad.

• Reciclar, realizando una transformación de ese producto o herramienta que ya ha cumplido su función en nuestras vidas. Mediante la asignación de una nueva función o transformándolo en algo que constituya un bien necesario e importante

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